¿Qué es un vampiro blanco?

Soy Consultora Certificada en lactancia materna desde 2011. Desde entonces atiendo de manera profesional a mujeres con dificultades de amamantamiento.

En estos años he atendido todo tipo de casos, que me darían para escribir muchos artículos, pero lo que os comento hoy es diferente.


Recibí este mensaje a través de mis redes sociales
:

Hola buenas tardes, el motivo de este mensaje que envío es con la esperanza que me puedas ayudar, mi nombre es XXXX, tengo XX años. Me puse en contacto con una asesora de lactancia para ver si podía mejorar mi estado de salud poniéndome en contacto con alguna madre lactante o asociación de lactancia en Valencia para obtener leche materna, estando dispuesto a pagar ya que sería en sustitución de un medicamento a modo medicinal, ya que mi madre no pudo darme el pecho y no tuve la oportunidad de crear las defensas tan importantes que se deben desarrollar en la infancia. El resultado de ello es la constante ingesta del medicamento inmunoferon, en su ausencia soy muy propenso a resfriados, infecciones cutáneas y dolencias físicas varias, sintiéndome así mucho más mayor de lo que soy.

Para cualquier lector que no esté versado en el tema, puede parecerle una petición extraña, pero inocente. Hemos oído hablar tanto de las bondades de la lactancia materna, que… ¿por qué no querría un adulto poder beneficiarse de ellas, tanto más si fue privado en su infancia?

La primera vez que oí hablar de los vampiros blancos yo era una inocente mamá primeriza lactante de un bebé de pocos meses.


Un hombre adulto acudió a la asociación en la que yo era voluntaria pidiendo que le pusiésemos en contacto con madres lactantes. Nos resultó raro, cuanto menos, y hablando con otras asociaciones de madres nos informaron. ¡Y por supuesto, le alejamos de nosotras y de nuestros peques!

Esta vez, la petición ya no me ha pillado desprevenida. Serán los años de experiencia, que ya me han curtido al respecto y me han animado a publicarlo, especialmente para prevenir a otras mujeres menos informadas con las que pueda contactar.

Para quien no conozca el término, la lactofilia es un tipo de fantasía sexual que tienen algunos hombres adultos a los que llamamos “vampiros blancos”: consiste en la búsqueda de la excitación sexual al beber o tomar leche directamente de un pecho lactante.

Cuando esta fantasía sale fuera del ámbito de la pareja, y se busca entrar en contacto con mujeres a las que no se conoce, al principio de manera inocente – como decía el autor del mensaje que abre este artículo “para mejorar su salud” – , luego ofreciendo dinero incluso por ello, considero importante alertar y proteger, especialmente porque tal cual está redactado el mensaje que yo recibí no es un delito.

Es evidente que la primera toma de contacto de un vampiro blanco no puede ser sospechosa. De serlo, las mujeres nos alertaríamos y huiríamos rápidamente. Por eso, la petición puede ser la que yo he recibido u otras más personales relacionadas con el bebé y sobre cómo son sus tomas.

Pero si estas preguntas no se hacen dentro de un contexto sanitario, y especialmente si es alguien a quien no conocemos, y de pronto pasan a ser más personales, relacionadas con tus sensaciones durante el amamantamiento, o las de tu pareja… ¡desconfía! Más vale estar alerta que llevarte luego un susto.

Si la persona te ha contactado por redes sociales, haz un pantallazo de su perfil, bloquéalo, denúncialo en dicha red social, y alerta a tu entorno lactante y a las asociaciones de lactancia que conozcas.


Posiblemente abra una nueva cuenta, pero al menos con esta ya está identificado.

Si por alguna razón vieras que ha utilizado alguna de tus fotos de lactancia, denúncialo a la unidad de delitos telemáticos: https://www.gdt.guardiacivil.es/webgdt/pinformar.php

Mi recomendación es que revises la seguridad de tus redes sociales, y que seas celosa de tu intimidad. Y si alguna vez te cruzas con un tipo de estos, ahora ya sabes identificarlo y pararle los pies.

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